RELATOS

16 años

Yo era todavía un adolescente, tenía 16 años y por aquellos tiempos era virgen. Siempre había estado fantaseando y pajeándome con imágenes de tías macizas, de esas que salen en las revistas. Tenía la típica colección de adolescente y me solía masturbar con frecuencia (hoy todavía me masturbo con frecuencia). Me fui a comprar una revista porno unos dos meses antes de lo sucedido (eso de ser menor nunca supuso un problema). La cogí y pagué. Todo normal, sin problemas. Debía ser la tercera revista que yo me compraba (las otras eran del típico intercambio del instituto). Pero cuando las iba a poner en la bolsa (ya fuera de la tienda) me di cuenta de que había dos revistas y no una. Había cogido otra revista por accidente. No me fijé en ella por miedo a que me viera la gente de la calle y marché para mi casa.

Esa misma tarde me quedé sólo y saqué las revistas de la bolsa para ver cuál era la revista "regalo". Me quedé con un palmo de narices porque era una revista de tíos, una revista gay. En la portada había dos chicos que parecían muy jóvenes besándose. Ni la abrí. A mí no me iba ese rollo y empecé con la otra revista. Me cogí la polla y empecé los rutinarios movimientos. La revista estaba bastante bien pero era bastante "light", casi no había escenas de sexo y se podía decir que solamente era erotismo. Me acabé la revista y, aunque caliente, no había encontrado la foto para correrme a gusto. Estaba un poco frustrado por aquella compra y la tiré a la cama.

Volví a fijarme en esos dos chicos besándose mientras me pajeaba la polla. Decidí coger la revista a ver qué había dentro y empecé a pasar hojas. Primero eran esos dos chicos que se masturbaban juntos, después uno se la chupaba a otro y viceversa, luego aparecían otros dos más y acababan haciendo una orgía. Mientras, yo me iba masturbando y la verdad es que me gustaba todo aquello. El siguiente reportaje era de dos chicos y una chica. Eso me puso más a tono. Los dos manoseaban a la chica y yo empezaba a estar próximo a la eyaculación. Uno la follaba con los dedos y el otro le metía la polla en la boca. Aquello me estaba gustando. El otro chico quitó su polla de la chica y se lo entregó al otro chico, y éste empezó a mamárselo. Eso me gustó mucho. La chica se levantó y empezó a chupar la misma polla y estaban el tío y la tía haciendo una mamada doble al tercer chico. Allí me corrí, y me corrí viendo cómo aquella polla era devorada por el chico y la chica. Yo continué con las revistas hetero, pero de vez en cuando cogía esa revista gay y me masturbaba con ella.

Pasaron dos meses y llegó la primavera, muy soleada, y nos fuimos como cada año al camping donde teníamos una caravana. Ese año la novedad fue que mis tíos vinieron, y con ellos mi primo de 20 años, bastante más formado que yo como es de suponer, aunque para mi edad estaba bastante desarrollado. Era un largo puente de 6 días, y todos subimos la noche anterior.

Mis tíos no tenían caravana y se llevaron una tienda de camping normal y corriente. En teoría ellos dormirían allí pero mi tía, de unos 45 años, tenía dolor de espalda, por lo que se decidió que durmiera en la caravana. Nosotros teníamos una cama de matrimonio y dos simples que se podían unir, y mi primo dijo que fueran allí sus padres y que él y yo ya dormiríamos en la tienda. Nunca había dormido en tienda y la idea me gustó, aunque no le di mucha importancia al asunto.

Esa primera noche pasó sin problemas. Al día siguiente hizo un tiempo bastante malo, demasiado viento y nubes, y no fuimos a la piscina. Entonces aprovechamos para ir a jugar al basquet un poco, y estuvimos hablando. Llegó la noche y seguimos hablando durante bastante tiempo de cosas triviales: los estudios, el fútbol, nada en especial. Dormimos y, al despertar, el día se presentaba mejor. Fuimos todos a la piscina, tomamos el sol y nos bañamos. El camping no estaba muy lleno, supongo que por el tiempo, ya que habían pronosticado días lluviosos.

Mi primo y yo nos quedamos dentro de la piscina cuando mis tíos y padres se fueron para la caravana. Estuvimos haciendo carreras hasta que se hizo tarde. Él salió delante mío y subió por las escaleras. Teníamos los dos bañadores tipo slip y fue entonces cuando me fijé en su anatomía y recordé esas fotos gay de la revista. Controlé mis pensamientos y nos fuimos los dos a la tienda a cambiarnos. Allí no pude evitar mirar su anatomía otra vez y le miré la polla. La tenía gruesa. Me vestí rápido porque notaba cómo me venía una erección.

Salimos y comimos. Por la tarde volvimos a jugar al basquet y esa vez, supongo que por el calor, quedamos los dos bastante sudados, y mi primo me propuso ir a la piscina otra vez, para un baño corto. Asentí y los dos fuimos a la tienda a cambiarnos. Nos pusimos otra vez el bañador y me volví a fijar en su polla. Nos bañamos, pero ya empezaba a refrescar y le dije que fuéramos a cambiarnos ya. Él asintió y yo subí por las escaleras, pero a medio camino él me bajó el bañador, quedando mi culo y parte de mi polla al aire, por lo que me dejé caer rápidamente al agua, y me caí donde él.

Nuestros cuerpos se tocaron mientras yo me volvía a poner el bañador y le recriminaba la broma. Él se estaba riendo. Yo me aparté y le dije que ahora pasaba él y, sin decir nada, él pasó y subió. Naturalmente yo le bajé el bañador también pero él se limitó a volver a ponérselo, sin tirarse al agua, dejando unos segundos su culo delante de mí mientras se agazapaba para ponerse el slip. Acabó de subir y yo le seguí.

No podía quitarme de la cabeza la imagen de su culo, sin demasiado vello, muy bien formado, hasta que volví a notar el principio de la erección, por lo que dejé de pensar en ello automáticamente. Fuimos a la tienda y nos cambiamos. Esta vez él se quitó el bañador de forma diferente, se puso de rodillas dejando su culo delante de mí, y así se bajó el bañador. Lo hizo como si fuera la cosa más natural del mundo. Yo volví a vestirme rápido para controlar esa erección. Salimos y vimos la tele hasta que cenamos, y después todos seguimos viendo la tele. Después nos fuimos a dormir.

Me pasé toda la noche pensando en su culo y en su polla hasta que por fin pude dormirme. A la mañana siguiente volvía a hacer un día espléndido por lo que la familia decidió ir a la playa. Estaba a un km. de camino, lo que equivale a 15 minutos a pie más o menos. Fuimos e hicimos lo que en la piscina, pero con arena y sal. Al volver, los "mayores" dijeron de ir a la piscina y ducharse allí, pero nosotros estábamos muy hartos de tanta agua y preferimos ir a las duchas.

Llegamos y entramos a los aseaderos, y una vez allí a las duchas. La luz era natural y entraba por unas rendijas superiores, entraba la suficiente para iluminar el recinto. Había ocho duchas, bastante amplias, y sólo una estaba ocupada. Mi primo me miró y me preguntó si quería que nos duchásemos juntos. La imagen de su culo estaba todavía en mi cabeza y yo estaba demasiado caliente para decir que no. Asentí con la cabeza y él entró primero en las duchas. Entré después yo y él ya se estaba quitando el bañador. Cerré la puerta y dejé la toalla en el colgador. Él abrió la ducha y se metió debajo. Me quité el bañador intentando pensar en cualquier cosa para evitar que se me pusiera dura. Él cogió el jabón y empezó a frotarse para que saliera espuma. Yo entré también en la ducha y él me hizo sitio.

Los dos estábamos debajo de la ducha. Me puse delante suyo y le pedí jabón. Él me echó un chorro en la mano y empecé a frotarme yo también. Me volví a girar y me puse de espaldas a él, pensando en su cuerpo desnudo enjabonado, que estaba detrás mío. Mi pene empezaba a estirarse y yo me controlaba como podía. Entonces noté cómo su mano empezaba a enjabonarme la barriga, hasta que bajó, me cogió la polla, y empezó a frotarla. Mi primo estaba tocándome la polla. Me puse muy caliente y mi polla empezó a crecer. Cuando él lo notó, me la cogió con el pulgar y el índice y, con todo lleno de jabón, empezó a masturbarme lentamente. Yo miré abajo y vi cómo su mano estaba pajeándome. No me lo podía creer.

Unos segundos después, con la otra mano, empezó a frotarme el culo y me dijo que abriera las piernas. Yo las abrí, y su mano enjabonada tocó mi ano y empezó a jugar con él. Yo mantenía las piernas abiertas y mi polla estaba totalmente dura mientras él me estaba masturbando muy lentamente. Pronto me introdujo un dedo, no costó nada por el jabón, y con ese dedo empezó a follarme el culo mientras aceleraba el ritmo con mi polla. Entonces noté su polla erecta, muy caliente, tocando mi culo, el glúteo izquierdo, mientras me estaba follando con el dedo. Empezó a frotar su polla contra mi culo para sentir placer también él, y al rato me dejó la polla un instante, me cogió la mano izquierda y me la puso sobre su polla dura y gruesa, y volvió a cogerme la polla.

Su dedo no había parado de perforarme y yo tenía en mis manos una polla, nunca antes había tocado una. La posición no era la más adecuada pero, como pude, empecé a masturbarlo también. Él aceleró el ritmo y yo intenté hacer lo mismo. Su dedo cada vez iba entrando más y más, y yo le dije que me iba a correr. Al oírlo, introdujo aún más su dedo, haciendo que yo me arqueara un poco mientras sus dos dedos frotaban con fuerza mi polla, hasta que no pude más y me corrí.

Tenía su polla en mis manos mientras yo me estaba corriendo bastante arqueado y flexionado. Pero él todavía no se había corrido y me dijo que no parase todavía. Una vez me recompuse, me puse enfrente de él y le continué pajeando. La posición no era la más cómoda pero antes de poder cambiar se corrió, y su semen quedó sobre mi barriga. Nos duchamos otra vez, nos vestimos y nos fuimos a comer con la familia sin decirnos gran cosa. Yo estaba bastante inquieto. Era mi primera aventura homosexual, y yo nunca me había planteado tal cosa.

No paré de darle vueltas al asunto, no paraba de recordar cómo me había masturbado, y cómo me había metido el dedo en el culo. Yo ya lo había probado en solitario pero no me había gustado. Esta vez sí me gustó, y también me gusto tocar su polla. Estaba muy caliente y muy dura.

Después de comer nos fuimos todos al cine del pueblo de al lado, y nos quedamos a cenar allí. Volvimos tarde ya para dormir, y mi primo y yo nos metimos en la tienda. Hablamos como si nada, de la peli, de la cena, mientras nos cambiábamos y nos poníamos el pijama. Hacía calor y él se puso sólo pantaloncillos cortos y se tumbó rápidamente. Yo estaba desnudo y tenía mis pantalones en la mano. Me quedé mirando su cuerpo. Decidí no ponerme los pantalones y me tumbé desnudo y con la verga semi-dura boca abajo. Me quedé en esa posición un rato y me quedé medio dormido enseguida.

Un cuarto de hora después noté su mano en mi espalda acariciándome y oí su voz que decía "¿estás despierto?". Yo contesté que sí. "¿Te ha gustado lo de la ducha?", preguntó, y su mano bajó hasta tocarme el culo. "Pero si estás desnudo", me dijo. Yo tenía las piernas completamente estiradas y la polla que me estaba apretando la esterilla. Él empezó a sobarme el culo y, con la mano, intentó abrir paso en busca de mi ano. Yo flexioné la pierna izquierda (estaba a su derecha) para facilitarle el camino, y empezó a juguetear con mi ano. Entonces se incorporó y noté sus dos manos en mi culo, y luego empezó a lamerme el ano. La sensación era increíble.

Me puse de rodillas y abrí al máximo el culo mientras me cogía la polla, que estaba muy dura. Pronto su mano derecha me cogió la polla mientras me lamía el ano, que yo me esforzaba en relajar. Dejé de sentir su lengua y noté cómo se movía otra vez sin dejarme la polla, y noté cómo su polla tocaba mi culo. Yo no quería que nadie me la metiese. Al rato, su polla empezó a juguetear con el ano e hizo los primeros intentos de entrar. Yo me aparté y le dije que no quería que me penetrase. Él se me quedó mirando con cara de sorpresa, pero reaccionó rápido, fue hacia mí y me cogió la polla, todavía muy dura, y me la siguió pajeando con la izquierda. Con la derecha me empujó suavemente y me dijo "estírate".

Yo me estiré mientras él miraba muy fijamente mi polla. Se acercó a ella y pasó la lengua por el capullo y se lo puso en la boca, succionando después al sacarlo. Luego empezó a lamer el tronco lateralmente y, por último, se metió toda la polla en la boca empezando a mamarla. Está claro que era la primera mamada que me hacían y la sensación volvía a ser increíble. Pronto no pude aguantar más y así se lo dije. Me corrí en su boca y el tío se tragó todo mi semen. Después se sentó, mirándome con su polla en su mano y me dijo "ahora tú". Yo no podía decir que no.

Me acerqué a él y le cogí la polla. Era la segunda vez que se la cogía. Volvía a estar muy caliente, era muy gruesa y de longitud notable, aunque yo no había visto muchas. Empecé a ir con mi mano arriba y abajo, con toda mi mano, apretando pero con suavidad. Tiraba hacia abajo y me quedaba así unos segundos, apretando abajo, y luego volvía a subir. Me fui acercando más y más y me metí la polla en la boca. Empecé a ir arriba y abajo, succionando y chupando, y con la mano iba masturbándole también. Fui acelerando hasta que un chorro potentísimo me sorprendió cuando estaba con el capullo, y toda la boca se me llenó del semen. No dejé caer ni una gota por no manchar la tienda.

Así terminamos la noche, nos dormimos y a la mañana siguiente mis tíos y mi primo se marcharon por el dolor de mi tía en la espalda. Esa fue mi primera experiencia homosexual y la única que tuve con mi primo.

Autor anónimo