RELATOS
El chico en la poli
Algunos pensarán que es una fantasía mi experiencia porque a ellos les resulta complicado hacer amigos. Todo lo que les estoy contando es verídico y no he tenido que acudir a ningún ritual, excepto preparar bien mi trasero. Yo cuando salgo de mi casa pido a Dios que me cuide y que permita me encuentre con chicos buenos y ese pensamiento lo mantengo hasta que aparece el primero y entonces me olvido de todo hasta de Dios y comienzo a darme.
Es viernes por la noche, el reloj público dio las 11.00 p.m. El parque está lleno de árboles y de noche las luces son débiles y muy distantes, hay algunas bancas de madera colocadas en lugares apartados, eso le da un toque de misterio romanticismo y tranquilidad invitando a disfrutar, no de lo común sino de algo más sensual, tierno y diferente.
Durante el día siempre hay parejas disfrutando su sombra y sus tocamientos, en mi caso lo visito de noche. Este viernes salí de casa después de las nueve. Unos minutos después de estar acostado boca abajo sobre uno de los asientos de la entrada, me di cuenta que dos policías estaban acercándose a mi asiento, colocado bajo la lámpara que menos iluminaba de las tres o cuatro que había funcionando, decidí continuar en mi misma posición.
Al llegar junto a la banca me alumbraron con su linterna desde los pies hasta la cabeza, pero se concentraron más en mis piernas desnudas y sobre todo en mis nalgas, viendo como se metía mi short en el ano, no llevaba camiseta… Por la forma amigable que me trataron noté que eran buena onda y por eso no me moví…
Es un adolescente, dijo el policía que me encandilaba, parece dormido!
-¿Qué haces aquí solo a estas horas?, me preguntó el otro moviéndome.
Levanté la cabeza bruscamente, pretendiendo que despertaba, sin apartar el pelo de mi cara y agarrando el short con mis dos nalgas.
-Espero a mi padre les contesté y puse mi cara de lado sobre mis manos y dejé caer una pierna al piso de cemento permitiéndome abrir mis nalgas. El policía que tenía la linterna, volvió alumbrar mis nalgas
-¿Y dónde está él? preguntó, inclinándose para apartar el pelo de mi cara.
-Ahí abajo en casa de mi abuela que está enferma le contesté. -Pero aquí es peligroso estar solo a estas horas, ¿no te da miedo? -No, me sentía cansado y con sueño, mi padre prometió no tardar, porque vivimos cerca y le prometí que aquí lo esperaría.
Mientras le hablaba alcé un poco el culo y por debajo me estiré el short para que se abriera lo descocido del centro y vieran mi hoyo en caso que volvieran alumbrarme, porque esa misma noche se me había roto y no me importó salir con él puesto.
-Pero porqué andas con ese short provocativo, ¿dónde están tus pantalones? -En mi casa, por ser noche me vine así, al pasar por aquí me dio ganas de acostarme en el banco y es que los pantalones tampoco me gustan usarlos en verano.
El policía volvió alumbrar mis nalgas y se detuvo más tiempo alumbrando la rotura de mi short y le habló al otro policía para que me viera. Yo subí la pierna que había dejado caer al piso, a propósito.
Mire lo que este chico tiene, le comentó suavemente poniendo sus dedos sobre la entrada y presionando un poco hacia adentro, al ver la carne del ano al rojo vivo, pidiéndoles que fuera devorado por una de sus vergas.
-Mira muchacho, pero es que además, ¡lo llevas abierto! -Sí le contesté, es que estábamos jugando con mis amigos y se me abrió.
Entonces se inclinó y con sus dos manos abrió la rotura para verme el ano, yo hice fuerza hacia fuera para que abriera bien mi hoyo
-Vea como se ve esto mi sargento, es un hermoso culito, ¿no cree? -Es correcto! ¿de verdad esperas a tu padre o nos estás mintiendo? Más parece que esperas a alguien para que te vea el hoyito que muestras... -No espero a nadie, sólo a mi padre, si quiere los llevo a casa de mi abuela, le contesté. -No hace falta dijeron, solo que con esto que llevas puesto enseñas todo lo que tienes adentro y se te ve delicioso. Yo los voltié a ver y me sonreí.
-Andas muy provocativo dijo el otro, extraño que ningún amigo tuyo te lo haya visto y no te lo haya trasteado. -Nadie se fija en eso, ustedes son los primeros y le volví a sonreír. -Y tus amigos con los que jugabas, ¿no te lo tocaron? -Precisamente porque no me dejaba tocar se me rompió de atrás.
-¿Quiere decir que estaban jugando a tocarte el trasero? -No, pero me abrazaban por detrás y otros intentaban bajarme el short. -Dinos la verdad, parece que te gusta que te lo toquen o que te trasteen.
-Bueno, los dejé que me besaran la boca pero ellos querían los cinco al mismo tiempo. Mi papá nos veía y no les decía nada. -¡De seguro tu padre te la pone también! dijo uno sonriendo y subiendo una de sus botas a la banca tratando de pasarme su mano por mi espalda.
Los voltié a ver y me sonreí también. Habíamos agarrado confianza los tres.
-Dinos en confianza, ¿te coge tu papá? -No, nunca, pero tiene una buena verga. -¿Se la has visto alguna vez? -Muchas veces, pero él no sabe que se la he visto. -Y aquí, en serio, ¿porqué te gusta esa posición? -Porque mis amigos me buscan aquí y al encontrarme boca abajo me lo hacen en este asiento pensando que estoy dormido.
Entonces un policía me encogió un poco las piernas y se sentó. El otro policía se introdujo en el parquecito alumbrando por todos lados. Al dejarnos solos, su compañero comenzó a sobar mis piernas hasta el pegue con las nalgas, después acariciarlas intentando meter sus dedos en mi hoyo.
El policía me dijo, -¿Sabes que el sargento se ha ido excitado al verte el culo?
Yo lo miré, pero no tengo culpa le dije, no debería fijarse. El policía se había apoderado de mi hoyo y estaba metiendo sus dedos dándose cuenta que se lo abría y le permitía que me los metiera de esa forma.
-Sí dijo, pero estás bien provocativo, si tuvieras 20 años te reportaríamos al puesto de policía o aquí mismo nos hubiéramos puesto claros los tres, si te dejaras no habría problema... -¿Si me dejara en qué forma? -Parece que no entiendes, quiero decir que negociar significa que tú nos das las nalguitas y sobre todo tu culo que lo tienes delicioso, lo estoy sintiendo! Y nosotros te lo pisamos para que disfrutes lo que te gusta, o sea nuestras vergas -A mí no me importa que me hagan lo que sea en mi trasero -¿Estarías de acuerdo entonces de darte con nosotros, así no te pasaría nada? -¿Aquí en esta banca? le pregunté. Para indicarle lo decidido que estaba y que los deseaba.
Entonces el sargento que se había retirado, le habló que fuera.
-¡Voy mi sargento!
Al dejarme solo, me bajé el short para dejar mi culo desnudo y hacérselo más fácil.
Al momento venía de regreso y me dijo, -Dice el sargento que vayas donde está él! No le digas lo que me has dicho que te gusta que te hagan todo en ese culo que enseñas.
Me levanté de la banca quedando en la posición de torito, antes de poner los pies al piso me pidió que no me moviera. Abrí más mis piernas y vio mejor mi hoyo. Él se inclinó, me lo lamió unos segundos con su lengua ensalivada, sacó su verga para metérmela otros pocos segundos y yo lo dejé que me presionara. Le gritó al sargento que ya llegaba, que me estaba amarrando los tenis, mientras él me presionaba con rapidez… pero lo hizo con tanta maestría que en segundos logró eyacularme su semen en mi culo. Bajé del banco todavía con semen en la entrada del ano porque no tenía con qué limpiarme…y me subí el short.
-Corre donde el sargento dijo que te espera.
Él se apartó a orinar sobre la grama.
El sargento me alumbró cuando me dirigía hacia él, porque se había ocultado bien en los arbustos. Pero también me alumbraba todo el cuerpo, notando que iba con mi pene un poco erecto. Estaba de pie con sus pantalones caídos y con su pene medio erecto y se le veía un buen miembro de unos 20 cmts
-Parece que vienes excitado dijo. -Estuve mucho tiempo boca abajo sobre el asiento le contesté. -Te tocó mi compañero? -Cuando me incliné para amarrar mis zapatos, me topó un poco. -¿Y te gustó? -Bastante, porque casi la tiene igual a la suya. -Dale un besito entonces, esta te gustará más, mientras viene tu padre. -Se le ve grande...
Me incliné y se la agarré con mis dos manos y me la llevé a la boca, le hice círculos con mis labios en la punta, le recogí la piel para dejarle el glande libre y poder disfrutarlo alrededor y metérmelo en mi boca suavemente. Era una verga bien cuidada, ¡larga y gruesa!
-Qué rico lo haces dijo, sigue, no pares y siempre te vamos a dar protección... eso me gustó oír!
Además me dio confianza para seguir disfrutando su pene mientras se le iba creciendo aún más. Le acaricié sus testículos, metiéndolos en mi boca uno por uno, así lo excité con ganas. Cuando él se sentó en el asiento, yo me mantuve inclinado, dejando mi culo bien abierto al aire en caso que viniera el otro policía y quisiera continuar con mi hoyo. El policía extendió una de sus manos sobre mis espaldas y me alcanzó el culo, tratando de meterme sus dedos.
Cuando llegó su compañero, viéndonos en aquella posición, el sargento lo invitó a que me penetrara. Se desnudó pero le pidió que cambiaran de lugar, pues él sabía que hacía unos minutos me había dado su semen. Yo pensé que me la introduciría de inmediato, pero en vez se inclinó para lamerme el hoyo hasta donde le alcanzaba su lengua. Me estuvo abriendo mis nalgas con sus manos y metiendo su lengua. Pensé que notaría el semen que me imagino todavía tenía en la entrada. Después se puso de pie, sentí el enorme miembro que comenzó a penetrarme el culo y de inmediato a presionarme con algo de fuerza…
Yo lo volteé a ver y le sonreí. Después que me presionó el culo por unos diez minutos, me dijo -Ahora quiero que te sientes en ella. El otro policía me la sacó de la boca y se retiró de nosotros arreglando su pantalón. Yo subí al asiento y fui bajando el culo en dirección a su verga…él me la puso en la entrada y luego me fui sentando en ella y se fue introduciendo toda en mi interior hasta tocar mis nalgas con sus piernas.
-Que bien, todo lo haces como un experto sin quejarte. Parece que lo disfrutas, ¿porqué no te vienes con nosotros al puesto de policía? -¡Pero es muy noche le contesté! -Mejor para todos nosotros contestó. Vas a disfrutar de mis compañeros como nunca te lo han hecho y ellos disfrutarán de tu hermoso culo, ¿te vienes? te aseguro que te vas acordar de esta noche toda tu vida.
Él terminó de meterla porque al hablar, la había retirado un poco y sólo me metía la cabeza y me la sacaba. Hizo movimientos para que se hundiera toda y se acomodara bien en mi hueco. Luego me abrazó y dijo:
-¿Sabes una cosa? eres mejor que mi novia, ¡y que varias mujeres que conozco! Supongo que permitirás que nos veamos más seguido... -Eso depende de usted, siempre que quiera, puedo venir aquí. -Ahora quiero que te inclines poco a poco hasta que toques el suelo con tu frente pero procura que no se salga, ¿entendiste? - Voy intentarlo, le contesté. Me alcé poco a poco y me bajé al suelo.
De espaldas a él empecé a inclinarme dándole todo mi culo al policía hasta que puse la cabeza en el cemento y él me sostenía de mi cintura y con sus dedos gordos me separaba bien mis nalgas del hoyo para volver a ensartarme.
-¡Eres admirable! ¡Puedo meterla toda y siento que todavía tienes espacio!
Entonces empezó a culear mi hambriento culo, metiéndola con sus manos y haciéndome mucha presión. Ya habían pasado varios minutos. El otro policía se nos acercó interrumpiendo nuestra intimidad y le dijo, -Vienen dos señores, ¿qué digo si preguntan por el muchacho?
-Nada, usted no ha visto nada y no los deje entrar y regrese aquí hasta que se vayan, vea esto
-Qué rico señor! qué bien por usted! Y por nosotros le contestó. Esto es mejor que una mujer siguió diciendo, vea todo lo que le he metido y la sacó para que viera todo lo que me entraba.
Qué hermoso hoyito, supongo que me permitirá eso mismo porque me quedé con ganas de acabar adentro.
-Por supuesto le contesto, así es, vaya antes que entren, después lo llamo.
Y el policía regresó adonde estaba y el otro volvió a meterla presionando mi culo en forma exquisita. Aquello se estaba haciendo más que delicioso y excitante pero deseaba que me presionara en otras posiciones.
-Quiero cambiar de posición... -Bien me contestó recostándose sobre mis espaldas, ¿como te gustaría?
Esta mi segunda experiencia la dividiré igualmente en varias partes porque es muy extensa. Aquí dejaré el comienzo… en los próximos días les mando la continuación, escriban a mi correo y opinen
Autor: terremotus@hotmail.com
Es viernes por la noche, el reloj público dio las 11.00 p.m. El parque está lleno de árboles y de noche las luces son débiles y muy distantes, hay algunas bancas de madera colocadas en lugares apartados, eso le da un toque de misterio romanticismo y tranquilidad invitando a disfrutar, no de lo común sino de algo más sensual, tierno y diferente.
Durante el día siempre hay parejas disfrutando su sombra y sus tocamientos, en mi caso lo visito de noche. Este viernes salí de casa después de las nueve. Unos minutos después de estar acostado boca abajo sobre uno de los asientos de la entrada, me di cuenta que dos policías estaban acercándose a mi asiento, colocado bajo la lámpara que menos iluminaba de las tres o cuatro que había funcionando, decidí continuar en mi misma posición.
Al llegar junto a la banca me alumbraron con su linterna desde los pies hasta la cabeza, pero se concentraron más en mis piernas desnudas y sobre todo en mis nalgas, viendo como se metía mi short en el ano, no llevaba camiseta… Por la forma amigable que me trataron noté que eran buena onda y por eso no me moví…
Es un adolescente, dijo el policía que me encandilaba, parece dormido!
-¿Qué haces aquí solo a estas horas?, me preguntó el otro moviéndome.
Levanté la cabeza bruscamente, pretendiendo que despertaba, sin apartar el pelo de mi cara y agarrando el short con mis dos nalgas.
-Espero a mi padre les contesté y puse mi cara de lado sobre mis manos y dejé caer una pierna al piso de cemento permitiéndome abrir mis nalgas. El policía que tenía la linterna, volvió alumbrar mis nalgas
-¿Y dónde está él? preguntó, inclinándose para apartar el pelo de mi cara.
-Ahí abajo en casa de mi abuela que está enferma le contesté. -Pero aquí es peligroso estar solo a estas horas, ¿no te da miedo? -No, me sentía cansado y con sueño, mi padre prometió no tardar, porque vivimos cerca y le prometí que aquí lo esperaría.
Mientras le hablaba alcé un poco el culo y por debajo me estiré el short para que se abriera lo descocido del centro y vieran mi hoyo en caso que volvieran alumbrarme, porque esa misma noche se me había roto y no me importó salir con él puesto.
-Pero porqué andas con ese short provocativo, ¿dónde están tus pantalones? -En mi casa, por ser noche me vine así, al pasar por aquí me dio ganas de acostarme en el banco y es que los pantalones tampoco me gustan usarlos en verano.
El policía volvió alumbrar mis nalgas y se detuvo más tiempo alumbrando la rotura de mi short y le habló al otro policía para que me viera. Yo subí la pierna que había dejado caer al piso, a propósito.
Mire lo que este chico tiene, le comentó suavemente poniendo sus dedos sobre la entrada y presionando un poco hacia adentro, al ver la carne del ano al rojo vivo, pidiéndoles que fuera devorado por una de sus vergas.
-Mira muchacho, pero es que además, ¡lo llevas abierto! -Sí le contesté, es que estábamos jugando con mis amigos y se me abrió.
Entonces se inclinó y con sus dos manos abrió la rotura para verme el ano, yo hice fuerza hacia fuera para que abriera bien mi hoyo
-Vea como se ve esto mi sargento, es un hermoso culito, ¿no cree? -Es correcto! ¿de verdad esperas a tu padre o nos estás mintiendo? Más parece que esperas a alguien para que te vea el hoyito que muestras... -No espero a nadie, sólo a mi padre, si quiere los llevo a casa de mi abuela, le contesté. -No hace falta dijeron, solo que con esto que llevas puesto enseñas todo lo que tienes adentro y se te ve delicioso. Yo los voltié a ver y me sonreí.
-Andas muy provocativo dijo el otro, extraño que ningún amigo tuyo te lo haya visto y no te lo haya trasteado. -Nadie se fija en eso, ustedes son los primeros y le volví a sonreír. -Y tus amigos con los que jugabas, ¿no te lo tocaron? -Precisamente porque no me dejaba tocar se me rompió de atrás.
-¿Quiere decir que estaban jugando a tocarte el trasero? -No, pero me abrazaban por detrás y otros intentaban bajarme el short. -Dinos la verdad, parece que te gusta que te lo toquen o que te trasteen.
-Bueno, los dejé que me besaran la boca pero ellos querían los cinco al mismo tiempo. Mi papá nos veía y no les decía nada. -¡De seguro tu padre te la pone también! dijo uno sonriendo y subiendo una de sus botas a la banca tratando de pasarme su mano por mi espalda.
Los voltié a ver y me sonreí también. Habíamos agarrado confianza los tres.
-Dinos en confianza, ¿te coge tu papá? -No, nunca, pero tiene una buena verga. -¿Se la has visto alguna vez? -Muchas veces, pero él no sabe que se la he visto. -Y aquí, en serio, ¿porqué te gusta esa posición? -Porque mis amigos me buscan aquí y al encontrarme boca abajo me lo hacen en este asiento pensando que estoy dormido.
Entonces un policía me encogió un poco las piernas y se sentó. El otro policía se introdujo en el parquecito alumbrando por todos lados. Al dejarnos solos, su compañero comenzó a sobar mis piernas hasta el pegue con las nalgas, después acariciarlas intentando meter sus dedos en mi hoyo.
El policía me dijo, -¿Sabes que el sargento se ha ido excitado al verte el culo?
Yo lo miré, pero no tengo culpa le dije, no debería fijarse. El policía se había apoderado de mi hoyo y estaba metiendo sus dedos dándose cuenta que se lo abría y le permitía que me los metiera de esa forma.
-Sí dijo, pero estás bien provocativo, si tuvieras 20 años te reportaríamos al puesto de policía o aquí mismo nos hubiéramos puesto claros los tres, si te dejaras no habría problema... -¿Si me dejara en qué forma? -Parece que no entiendes, quiero decir que negociar significa que tú nos das las nalguitas y sobre todo tu culo que lo tienes delicioso, lo estoy sintiendo! Y nosotros te lo pisamos para que disfrutes lo que te gusta, o sea nuestras vergas -A mí no me importa que me hagan lo que sea en mi trasero -¿Estarías de acuerdo entonces de darte con nosotros, así no te pasaría nada? -¿Aquí en esta banca? le pregunté. Para indicarle lo decidido que estaba y que los deseaba.
Entonces el sargento que se había retirado, le habló que fuera.
-¡Voy mi sargento!
Al dejarme solo, me bajé el short para dejar mi culo desnudo y hacérselo más fácil.
Al momento venía de regreso y me dijo, -Dice el sargento que vayas donde está él! No le digas lo que me has dicho que te gusta que te hagan todo en ese culo que enseñas.
Me levanté de la banca quedando en la posición de torito, antes de poner los pies al piso me pidió que no me moviera. Abrí más mis piernas y vio mejor mi hoyo. Él se inclinó, me lo lamió unos segundos con su lengua ensalivada, sacó su verga para metérmela otros pocos segundos y yo lo dejé que me presionara. Le gritó al sargento que ya llegaba, que me estaba amarrando los tenis, mientras él me presionaba con rapidez… pero lo hizo con tanta maestría que en segundos logró eyacularme su semen en mi culo. Bajé del banco todavía con semen en la entrada del ano porque no tenía con qué limpiarme…y me subí el short.
-Corre donde el sargento dijo que te espera.
Él se apartó a orinar sobre la grama.
El sargento me alumbró cuando me dirigía hacia él, porque se había ocultado bien en los arbustos. Pero también me alumbraba todo el cuerpo, notando que iba con mi pene un poco erecto. Estaba de pie con sus pantalones caídos y con su pene medio erecto y se le veía un buen miembro de unos 20 cmts
-Parece que vienes excitado dijo. -Estuve mucho tiempo boca abajo sobre el asiento le contesté. -Te tocó mi compañero? -Cuando me incliné para amarrar mis zapatos, me topó un poco. -¿Y te gustó? -Bastante, porque casi la tiene igual a la suya. -Dale un besito entonces, esta te gustará más, mientras viene tu padre. -Se le ve grande...
Me incliné y se la agarré con mis dos manos y me la llevé a la boca, le hice círculos con mis labios en la punta, le recogí la piel para dejarle el glande libre y poder disfrutarlo alrededor y metérmelo en mi boca suavemente. Era una verga bien cuidada, ¡larga y gruesa!
-Qué rico lo haces dijo, sigue, no pares y siempre te vamos a dar protección... eso me gustó oír!
Además me dio confianza para seguir disfrutando su pene mientras se le iba creciendo aún más. Le acaricié sus testículos, metiéndolos en mi boca uno por uno, así lo excité con ganas. Cuando él se sentó en el asiento, yo me mantuve inclinado, dejando mi culo bien abierto al aire en caso que viniera el otro policía y quisiera continuar con mi hoyo. El policía extendió una de sus manos sobre mis espaldas y me alcanzó el culo, tratando de meterme sus dedos.
Cuando llegó su compañero, viéndonos en aquella posición, el sargento lo invitó a que me penetrara. Se desnudó pero le pidió que cambiaran de lugar, pues él sabía que hacía unos minutos me había dado su semen. Yo pensé que me la introduciría de inmediato, pero en vez se inclinó para lamerme el hoyo hasta donde le alcanzaba su lengua. Me estuvo abriendo mis nalgas con sus manos y metiendo su lengua. Pensé que notaría el semen que me imagino todavía tenía en la entrada. Después se puso de pie, sentí el enorme miembro que comenzó a penetrarme el culo y de inmediato a presionarme con algo de fuerza…
Yo lo volteé a ver y le sonreí. Después que me presionó el culo por unos diez minutos, me dijo -Ahora quiero que te sientes en ella. El otro policía me la sacó de la boca y se retiró de nosotros arreglando su pantalón. Yo subí al asiento y fui bajando el culo en dirección a su verga…él me la puso en la entrada y luego me fui sentando en ella y se fue introduciendo toda en mi interior hasta tocar mis nalgas con sus piernas.
-Que bien, todo lo haces como un experto sin quejarte. Parece que lo disfrutas, ¿porqué no te vienes con nosotros al puesto de policía? -¡Pero es muy noche le contesté! -Mejor para todos nosotros contestó. Vas a disfrutar de mis compañeros como nunca te lo han hecho y ellos disfrutarán de tu hermoso culo, ¿te vienes? te aseguro que te vas acordar de esta noche toda tu vida.
Él terminó de meterla porque al hablar, la había retirado un poco y sólo me metía la cabeza y me la sacaba. Hizo movimientos para que se hundiera toda y se acomodara bien en mi hueco. Luego me abrazó y dijo:
-¿Sabes una cosa? eres mejor que mi novia, ¡y que varias mujeres que conozco! Supongo que permitirás que nos veamos más seguido... -Eso depende de usted, siempre que quiera, puedo venir aquí. -Ahora quiero que te inclines poco a poco hasta que toques el suelo con tu frente pero procura que no se salga, ¿entendiste? - Voy intentarlo, le contesté. Me alcé poco a poco y me bajé al suelo.
De espaldas a él empecé a inclinarme dándole todo mi culo al policía hasta que puse la cabeza en el cemento y él me sostenía de mi cintura y con sus dedos gordos me separaba bien mis nalgas del hoyo para volver a ensartarme.
-¡Eres admirable! ¡Puedo meterla toda y siento que todavía tienes espacio!
Entonces empezó a culear mi hambriento culo, metiéndola con sus manos y haciéndome mucha presión. Ya habían pasado varios minutos. El otro policía se nos acercó interrumpiendo nuestra intimidad y le dijo, -Vienen dos señores, ¿qué digo si preguntan por el muchacho?
-Nada, usted no ha visto nada y no los deje entrar y regrese aquí hasta que se vayan, vea esto
-Qué rico señor! qué bien por usted! Y por nosotros le contestó. Esto es mejor que una mujer siguió diciendo, vea todo lo que le he metido y la sacó para que viera todo lo que me entraba.
Qué hermoso hoyito, supongo que me permitirá eso mismo porque me quedé con ganas de acabar adentro.
-Por supuesto le contesto, así es, vaya antes que entren, después lo llamo.
Y el policía regresó adonde estaba y el otro volvió a meterla presionando mi culo en forma exquisita. Aquello se estaba haciendo más que delicioso y excitante pero deseaba que me presionara en otras posiciones.
-Quiero cambiar de posición... -Bien me contestó recostándose sobre mis espaldas, ¿como te gustaría?
Esta mi segunda experiencia la dividiré igualmente en varias partes porque es muy extensa. Aquí dejaré el comienzo… en los próximos días les mando la continuación, escriban a mi correo y opinen
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