RELATOS
Un compañerito muy especial
Trabajo en un Banco, y estabamos llegando a Fin de Año. En el sector donde trabajo, somos en total doce personas, siempr me enti mas comodo con Cesar, un señor casado de unos 45 años (yo tengo 31) quizas porque eramos los mas grands y compartiamos vivencias muy proximas y gustos muy parecidos. Pese a la confianza que nos teniamos, nunca le confese mi homosexualidad, y como soy muy discreto y nada afeminado , crei que el no se habia dado cuenta. La historia es que, como dije antes, se venia el Balance Anual y no habiamos terminado unos trabajos. Entonces Cesar me pregunto si el fin de semana queria ir a su casa a finalizarlos. Sabiendo que era casado y con hijos, no sospeche nada y dije que si. Cuando llegue, me informo que su esposa e hijos estaban ya en lo de su suegra, y el se reuniria con ellos la semana entrante. Comenzamos a trabajar, y me dijo "¿No tenes calor? " Efectivamente, en estas latituds Diciembre viene bravo, yt cuando le dije que si, me sugirio sacarme la chomba y los pantalones, "total estamos entre hombres" me comento. ¡Ay, muchachos! cuando se saco los pantalones (no tenia ropa interior) quedo al descubierto una verga como no habia visto antes. No lo pude evitar, me le abalance como un muerto de hambre y me la zampe entera en la boca, casi me hago un lavaje intestinal de tan larga que era. Elñl, tranquilo, me llevaba la cabeza dulcemente, me sacaba la pija y me besaba y otra vez a tragarla. Me hizo para, me saco el slip y me empezo a chupar el culito, s me abria como una flor, y lntamente me puso su garcha en el culo, haciendome gozar y sufrir al mismo tiempo. ¡Que les voy a contar! Culeamos toda la noche, era imparable, el orto me quedo a la miseria, pero tuvo l delicadeza de pajearme dos veces y dejarme acabar en su boca, en tanto que de las cinco veces que me culeo, tres me acabo adentro y dos en la boca, me trague su leche que era exquisita. Pese a todo, terminamos el trabajo, aunque debi ir cuatro dias seguidos a su casa y recibir incontables culeadas (¡que placer!). Discretamente, desde entonces nos encontramos en mi casa y dejamos fluir la calentura, que en vez de placarse se vuelve cda vez peor.
Autor anónimo




