RELATOS

Con mi vecino

Hace unos cuantos años que tenía estos vecinos. Una pareja de matrimonio. Estarían como en los cuarenta yo apenas tenía 18 años. "Raúl" era un hombre fornido pues trabajaba en la construcción. Se veía tan caliente en su ropa de trabajo que siempre traía bien apretada y se le notaba aquella verga grande y gorda, especialemte la cabeza. Yo era muy ignorante en cuanto a esas cosas pero aquel hombre me fasinaba y fantasiaba sobre él todo el tiempo. Un verano mis padres tuvieron que hacer un viaje de emergencia a la casa de mis abuelos. Como no había suficiente espacio para mí y mis hermanos en el coche decidieron dejarme con los vecinos ya que yo era el mayor. Ellos me recibieron muy a gusto y todo marchaba bien, sin novedad hasta que un día ellos tuvieron una pelea bastante acalorada y ella decidió irse para la casa de una hermana en la capital. Nos quedamos "Raúl" y yo solos. Esa noche él llegó algo tomado. Yo no me di cuenta que él había llegado ya que estaba dándome un baño. El no se percató que yo estaba en la regadera y entró como Dios lo trajo al mundo con la idea de darse una ducha también. Cuando abrió la cortina de la regadera pues me agarró en traje de Adán y con mi verga a mil, ya que estaba fantasiando sobre él otra vez. Cuando le vi aquella vergota tan gorda y cabezona mi culito se apretó y sintió hambre de aquella golosina tan rica. La tenía flácida todavía y ya medía como algunas 6 pulgadas. Al verme se asombró y me pidió disculpas e hizo como si se fuera a salir. Yo le dije que si quería yo me salía para que se bañara a gusto pero él insistió en que me quedara y nos bañáramos juntos para economizar el agua, especialmente la caliente. Yo le dije que sí y entró. Como la regadera ere un poco pequeña casi no cabiamos los dos, así que me rozaba con su verga en mis piernas y al darme vuelta me rozaba mis nalgas que ya estaban a mil. Me dijo que tenía unas nalgas muy hermosas para ser hombre. Luego miró mis piernas y me dijo que las tenía más bonitas que las de su mujer. Como ya yo estaba con mi verga dura desde que entró. Me la miró e hizo el comentario de que tenía la calentura de la pubertad. Me preguntó que si ya eyaculaba y le dije que si. Siguió hablando en esos términos a la misma vez que se masajeaba su verga. Su capullo se fue poniendo del color púrpura y se fue haciendo más gorda. Yo no podía quitar mis ojos de aquella polla tan grande. Me miró a los ojos y casi suplicando me dice que si se la quiero tocar. Obviamente que le dije que si. Comencé a tocarla y a mover el prepucio para arriba y para abajo y la sentía tan caliente que pensaba me iba quemar la mano. Me dijo que si me la metería en la boca y le dije que nunca lo había hecho pero que estaba dispuesto a tratar. Me baje delante de él y me la llevé a mi boca virgen que la esperaba con ansias locas. Cemencé a chuparla como si me estuviera chupando una paleta. Qué rica sabía! Era mi primera verga en mi boca. Así estuve unos minutos hasta que me dijo: "¿Te la meto?" Le dije: Bueno, si, pero poco a poco". El lo prometió y me di la vuelta. Ya mi culito esta enjabonado así que lo que hizo fue ponerse una poco de jabón en su verga y me la fue poniendo en mi culito virgen que se fue abriendo poco a poco mientras recibía aquel capullo tan rico. Sentí que me partían en dos unas vez que entró la cabeza. Me retorcía del dolor pero se detuvo y esperó a que me pasara para luego continuar penetrándome. Una vez que estuvo todo a dentro aquellas 9 pulgadas, comenzó un rítmo tan rico de follarme. Me fui dejando llevar por el gusto que sin tocar mi verga me vine eyaculando como un litro de sémen. El al ver que estaba quejándome y sintiendo que apretaba más mi culo comenzó a moverse más rápido hasta que sentí una quemazón en mis intestinos y sentía que también me había puesto como un litro de leche también. Se dejo caer sobre mi espalda y me beso en la oreja. Dejó que su verga saliera de mi culito poco a poco hasta que toda salió. Me voltió y me besó apasionadamente en la boca. Esa noche no dormimos, pues hicimos el amor toda la noche de diferentes maneras. Su mujer no llegó hasta 4 meses más tarde y se reconciliaron, pero cuando ella no estaba, era a mí a quien le hacía el amor.
Autor anónimo