RELATOS
A mis 14 años
Aún recuerdo mi primera relación con Gil... Tenía 14 años y el 20. Desde siempre me había gustado. Recuerdo que más niño, mientras jugábamos, me enseñaba su pene y yo disfrutaba tocándoselo nada más. Un día él se fue a Cancún y cuando regreso, lo vi mejor que nunca y yo no perdía la ocasión para encontralo en la calle. Un día, él se encargó de cuidar una casa que quedaba a media cuadra de donde vivíamos. Y, en cierta ocasión, me invitó a pasar al regresar de la secundaria. Ahí platicamos de todo y poco a poco la´conversación subió de tono.
Me dí cuenta que su pene se marcaba entre sus pantalones, y poco a poco me empezé a acercar y a acariciarle su paquete. Él se dejaba y me dijo que ya tenía mucho tiempo con ganas de que le mamara la verga y después cojerme por el culo.
Debo confesar que esto último me dio un poco de nervios, porque su pene eran grande y gruesa (no digo las medidas, porque sería una mentira. Por lo menos no ando con una cinta métrica preparada para medir vergas).
Él se acostó en el suelo y me pidió que se la mamara. No perdí el tiempo y me prendí de tan rica herramienta. Tanto tiempo esperando ese momento y al fín cumplía esa fantasía. Adoré ese olor a macho que tenía, babeaba su cabeza y engullía casi toda esa rica carne. Yo nada más oía los gemidos de placer y sentía las caricias que él me daba, hasta que me pidió que me dejara meter su verga. Lo pensé, pero al final de cuentas acepté. Me pidió que se sentara en ella, que yo fuera el que me la introdujera yq que quería ver como disfrutaba con ello (tal vez de ahí la razón por el que esa es mi posición favorita: cabalgar sobre una verga dura, larga y gruesa.
Empezé el trabajo, hice el primer intento por metérmela, pero no pude. Me causó mucho dolor. Él me dijo que me relajara y que disfrutara. Entonces hice un segundo intento, pero mi ano virgen no daba paso a su verga. Lo juro, hice varios intentos, pero cada vez el dolor era más fuerte. No pude más, y lo más que hice fue llegar a la mitad.
La verdad, me dio pena por no poder meterme ese pene y me paré y me vestí, para después salir corriendo del lugar. Aún recuerdo los llamados que él hacía para que volviera, pero no paré hasta llegar a mi casa y encerrarme.
Sólo pensaba en que había dejado ir a mi sueño, y la posibilidad de ser estrenado sexualmente. Pero pasados los días, mi sueño se logró al fin...
¿Quiéren saber?
Me dí cuenta que su pene se marcaba entre sus pantalones, y poco a poco me empezé a acercar y a acariciarle su paquete. Él se dejaba y me dijo que ya tenía mucho tiempo con ganas de que le mamara la verga y después cojerme por el culo.
Debo confesar que esto último me dio un poco de nervios, porque su pene eran grande y gruesa (no digo las medidas, porque sería una mentira. Por lo menos no ando con una cinta métrica preparada para medir vergas).
Él se acostó en el suelo y me pidió que se la mamara. No perdí el tiempo y me prendí de tan rica herramienta. Tanto tiempo esperando ese momento y al fín cumplía esa fantasía. Adoré ese olor a macho que tenía, babeaba su cabeza y engullía casi toda esa rica carne. Yo nada más oía los gemidos de placer y sentía las caricias que él me daba, hasta que me pidió que me dejara meter su verga. Lo pensé, pero al final de cuentas acepté. Me pidió que se sentara en ella, que yo fuera el que me la introdujera yq que quería ver como disfrutaba con ello (tal vez de ahí la razón por el que esa es mi posición favorita: cabalgar sobre una verga dura, larga y gruesa.
Empezé el trabajo, hice el primer intento por metérmela, pero no pude. Me causó mucho dolor. Él me dijo que me relajara y que disfrutara. Entonces hice un segundo intento, pero mi ano virgen no daba paso a su verga. Lo juro, hice varios intentos, pero cada vez el dolor era más fuerte. No pude más, y lo más que hice fue llegar a la mitad.
La verdad, me dio pena por no poder meterme ese pene y me paré y me vestí, para después salir corriendo del lugar. Aún recuerdo los llamados que él hacía para que volviera, pero no paré hasta llegar a mi casa y encerrarme.
Sólo pensaba en que había dejado ir a mi sueño, y la posibilidad de ser estrenado sexualmente. Pero pasados los días, mi sueño se logró al fin...
¿Quiéren saber?




