RELATOS
Secretos
Hola gente! quería contarles algunos de mis secretos, para compartir con ustedes mis anécdotas. Desde los 11 años descubrí que me gustaban los hombres, pero en ese entonces mi ámbito social era la escuela, donde no veía nada de atractivo, y mi familia donde sucedía todo lo contrario. Yo tengo tres hermanas mayores, la más grande fue la primera en casarse y tener hijos con un hombre muy atractivo en ese entonces: castaño, peludo y muy sexy, con esas piernas de jugador de fútbol que a tantos nos calienta. En fin, varias veces iba a dormir a su casa para cuidar a mis sobrinos cuando ella salía y él trabajaba. Una noche mientras los demás dormían, yo me deleitaba con unas porno de la televisión por cable y estaba muuuy caliente, tanto que apenas sentí el ruido del auto de mi cuñado cuando llegaba. Entonces apagué todo y me hice el dormido. Los chicos dormían en una habitación,pero al no haber lugar allí tuve que acostarme sólo en una cama que estaba cerca de la matrimonial. La cuestión es que él cansado llegó y se empezó a sacar la ropa, porque era verano y acostumbraba a dormir en calzoncillos, y se quedó en slip. Apenas comenzó a roncar, comencé a observar todo su sensual cuerpo y la sábana que se desacomodaba entre sus piernas comenzó a bajar hasta dejarme ver todo su abultonada entrepierna.Yo ante tal suceso, y caliente como estaba, comencé a tocarme por debajo de mi slip, acariciando mi glande enrojecido y lamiendo mis dedos que entraban en mi cola ardiente, y como él estaba muy dormido, me acerqué a aunque sea oler ese belludo cuerpo. No pude tocarlo, por miedo a que se despertara, pero me quedé casi rozando su ombligo cubierto de pelo y su bulto parecía crecer y emanaba un olor a hombre que me llenaba de placer, al parecer tenía un sueño húmedo. Al no aguantar más, me fui al baño y me masturbé con tal pasión que me llené de leche las manos.Más tarde, me fui a dormir. Al otro día, aprovechando que él tomaba un baño en la mañana, tomé su slip y saboreé su néctar. De ahí en más, siempre que podía robaba sus calzoncillos para fantasear con su olor a hombre.
Autor anónimo





