RELATOS
Sexo lejos de casa.
Hola otra vez amigos lectores, como están ustedes?
Mi saludo también va para ellas, yo sé que les gusta chusmear este tipo de páginas porque les gusta, como a nosotros, ver chicos apuestos desnuditos como dios los trajo al mundo.
En mi vida, sobre todo en mi vida sexual, ellas son y fueron importantes. Les voy a contar porqué.
Ya hace muchos años, unos diez creo, fui con mi prima a Bahía, Brasil, a pasar una semana. Queríamos descansar de los estudios y del trabajo, así que pedimos vacaciones juntos.
Les cuento que en aquella época yo no había tenido aún sexo con hombres, pero ya tenía ganas de experimentar aquello.
Con mi prima tenía mis fantasías e incluso soñaba a veces con ella. Era excitante pensar en tener sexo con una prima, era algo prohibido y lo prohibido resulta excitante no?
Yo sabía que aquella ocasión se prestaba para que pasara cualquier cosa. Además yo sabía que ella estaba bastante necesitada. Hacía mucho que no tenía sexo y cuando estábamos llegando a Bahía me lo confesó.
Yo ya iba con la idea de hacerle tomar unos tragos de más y cojermela por todo agujero posible.
Una tarde en el shopping de la ciudad, nos encontrábamos tomando algo fresco en una cafetería. De pronto vimos un chico morocho, alto corpulento, sentado frente a nosotros. Él nos miraba también. Llevaba puesto un pantalón corto de lycra, y una musculosa.
Yo miraba a mi prima para ver su reacción y el chico seguía mirando para donde estábamos nosotros.
En un momento le pregunté a mi prima que le haría si se fuera con él a su casa. Me contestó que le haría de todo y comenzó a chupar la pajita del refresco como si fuera una pija. Eso me excitó hasta tal punto que le pregunté si se animaba a tener sexo con él y conmigo. Me miró sorprendida y me respondió como era posible aquello. Yo le dije que no tenía ningún problema en levantarme y preguntarle al muchacho si quería tener una fiestita con nosotros. Entonces lo pensó un momento. Se veía excitada y quería aquello que yo le había propuesto. Entonces aceptó y yo le propuse al chico irnos a algún lado. El chico aceptó sin ningún problema.
Cuando llegamos a su casa nos sirvió un trago típico de su país, era muy fuerte y nos tomamos como tres cada uno, mientras nos reíamos y hablábamos de nuestras cosas.
En ese momento me fui al baño a orinar y cuando regresé vi. A mi primita prendida de la pija de aquel moreno. La chupaba como quien chupa una golosina. Me excitó tanto que comencé a desnudarme. En eso ella se dio cuenta de mi presencia y puso su culo contra mi verga. Yo no dudé para nada y la penetré con todas las ganas que venía acumulando desde hacia ya varios años.
Luego de un rato acabé sobre sus nalgas y ella seguía chupandole la verga a ese morocho. Yo veía eso y me excitaba, yo quería estar ahí chupandosela en vez de me prima. En ese momento sentí algo detrás de mí. Era una mano que se deslizaba por mi espalda. Yo me quedé inmóvil mientras esa mano ya me llegaba a las nalgas. Cuando me dí vuelta ví a un muchacho rubio, alto, desnudo y con un paquete increíble. No dudé ni un momento y me arrodillé frente a eso que tenía entre las piernas. Comencé a chupar como lo hacía mi prima. En ese momento el morocho ya se la estaba metiendo en aquella concha tan necesitada, que estaba pidiendo a gritos un pedazo.
Luego de chuparsela al rubio me tomo del brazo y me llevó al dormitorio. Me hizo poner en cuatro patas y me untó con algo, luego supe que era vaselina. Comenzó a meterla despacito y me preguntaba si me dolía. Yo le decía que no que siguiera. Luego fue entrando de a poco y yo me sentía en el paraíso. Pedía más y más.
Mientras mi prima afuera en el living estaba gozando como una perra, a mí me estaban cojiendo por primera vez el orto.
Después de un momento el chico acabó sobre mis nalgas, como yo lo había hecho con mi prima, y se fue al baño.
En ese momento yo no sabía que hacer, estaba confundido. Me había quedado acostado boca abajo en la cama, cuando de pronto entró mi prima con el morocho. Me dijeron que ya habían terminado. Mi prima se reía como loca cuando me vió con las nalgas llenas de semen –te recojieron no? Luego ella agarró un poco de papel higiénico y me limpió.
Yo también comencé a reírme, mientras me vestía. Después nos despedimos de los dos chicos y mientras íbamos caminando hacia la posada donde nos alojábamos comenzamos a hablar de lo que había sucedido. Juramos por lo más querido de no contárselo a nadie.
Había sido una experiencia de lo más excitante. Fueron varios sueños cumplidos, me había podido coger a mi prima y tuve mi primera experiencia gay. Que más podía pedir?
Bueno espero que les haya excitado este relato y espero sus comentarios, muchos besos (donde más les guste).
Mi saludo también va para ellas, yo sé que les gusta chusmear este tipo de páginas porque les gusta, como a nosotros, ver chicos apuestos desnuditos como dios los trajo al mundo.
En mi vida, sobre todo en mi vida sexual, ellas son y fueron importantes. Les voy a contar porqué.
Ya hace muchos años, unos diez creo, fui con mi prima a Bahía, Brasil, a pasar una semana. Queríamos descansar de los estudios y del trabajo, así que pedimos vacaciones juntos.
Les cuento que en aquella época yo no había tenido aún sexo con hombres, pero ya tenía ganas de experimentar aquello.
Con mi prima tenía mis fantasías e incluso soñaba a veces con ella. Era excitante pensar en tener sexo con una prima, era algo prohibido y lo prohibido resulta excitante no?
Yo sabía que aquella ocasión se prestaba para que pasara cualquier cosa. Además yo sabía que ella estaba bastante necesitada. Hacía mucho que no tenía sexo y cuando estábamos llegando a Bahía me lo confesó.
Yo ya iba con la idea de hacerle tomar unos tragos de más y cojermela por todo agujero posible.
Una tarde en el shopping de la ciudad, nos encontrábamos tomando algo fresco en una cafetería. De pronto vimos un chico morocho, alto corpulento, sentado frente a nosotros. Él nos miraba también. Llevaba puesto un pantalón corto de lycra, y una musculosa.
Yo miraba a mi prima para ver su reacción y el chico seguía mirando para donde estábamos nosotros.
En un momento le pregunté a mi prima que le haría si se fuera con él a su casa. Me contestó que le haría de todo y comenzó a chupar la pajita del refresco como si fuera una pija. Eso me excitó hasta tal punto que le pregunté si se animaba a tener sexo con él y conmigo. Me miró sorprendida y me respondió como era posible aquello. Yo le dije que no tenía ningún problema en levantarme y preguntarle al muchacho si quería tener una fiestita con nosotros. Entonces lo pensó un momento. Se veía excitada y quería aquello que yo le había propuesto. Entonces aceptó y yo le propuse al chico irnos a algún lado. El chico aceptó sin ningún problema.
Cuando llegamos a su casa nos sirvió un trago típico de su país, era muy fuerte y nos tomamos como tres cada uno, mientras nos reíamos y hablábamos de nuestras cosas.
En ese momento me fui al baño a orinar y cuando regresé vi. A mi primita prendida de la pija de aquel moreno. La chupaba como quien chupa una golosina. Me excitó tanto que comencé a desnudarme. En eso ella se dio cuenta de mi presencia y puso su culo contra mi verga. Yo no dudé para nada y la penetré con todas las ganas que venía acumulando desde hacia ya varios años.
Luego de un rato acabé sobre sus nalgas y ella seguía chupandole la verga a ese morocho. Yo veía eso y me excitaba, yo quería estar ahí chupandosela en vez de me prima. En ese momento sentí algo detrás de mí. Era una mano que se deslizaba por mi espalda. Yo me quedé inmóvil mientras esa mano ya me llegaba a las nalgas. Cuando me dí vuelta ví a un muchacho rubio, alto, desnudo y con un paquete increíble. No dudé ni un momento y me arrodillé frente a eso que tenía entre las piernas. Comencé a chupar como lo hacía mi prima. En ese momento el morocho ya se la estaba metiendo en aquella concha tan necesitada, que estaba pidiendo a gritos un pedazo.
Luego de chuparsela al rubio me tomo del brazo y me llevó al dormitorio. Me hizo poner en cuatro patas y me untó con algo, luego supe que era vaselina. Comenzó a meterla despacito y me preguntaba si me dolía. Yo le decía que no que siguiera. Luego fue entrando de a poco y yo me sentía en el paraíso. Pedía más y más.
Mientras mi prima afuera en el living estaba gozando como una perra, a mí me estaban cojiendo por primera vez el orto.
Después de un momento el chico acabó sobre mis nalgas, como yo lo había hecho con mi prima, y se fue al baño.
En ese momento yo no sabía que hacer, estaba confundido. Me había quedado acostado boca abajo en la cama, cuando de pronto entró mi prima con el morocho. Me dijeron que ya habían terminado. Mi prima se reía como loca cuando me vió con las nalgas llenas de semen –te recojieron no? Luego ella agarró un poco de papel higiénico y me limpió.
Yo también comencé a reírme, mientras me vestía. Después nos despedimos de los dos chicos y mientras íbamos caminando hacia la posada donde nos alojábamos comenzamos a hablar de lo que había sucedido. Juramos por lo más querido de no contárselo a nadie.
Había sido una experiencia de lo más excitante. Fueron varios sueños cumplidos, me había podido coger a mi prima y tuve mi primera experiencia gay. Que más podía pedir?
Bueno espero que les haya excitado este relato y espero sus comentarios, muchos besos (donde más les guste).
Autor anónimo





