RELATOS
Sueño de una noche de verano
La historia comienza, en el verano del 88, yo tenía 16 años, tenía una pandilla con amigos de 14 a 17 años, los veranos eran muy divertidos, me los pasaba jugando todo el día. Por las mañanas, jugábamos al fútbol, en los partidos, que jugábamos en bañador y sin camiseta, había mucho cuerpo a cuerpo, en los corners marcajes muy estrechos, roces sutiles, y no digamos en la celebración de los goles, abrazos, besos, apretones, y de vez en cuando algún toque en ciertas partes exaltando la virilidad del autor del gol.
Después nos bañábamos, como yo era de los mayores ayudábamos a tirarse de cabeza, y a ese tipo de cosas que gustan a los chicos de esa edad, a los más pequeños. Mientras ellos se divertían, yo me encargaba de realizarles un examen exhaustivo por todo el cuerpo, y con el paso de los años fui advirtiendo en ellos cambios significativos, que no hicieron sino hacerme disfrutar más. La mayoría de ellos no parecía percatarse de nada, pero había uno de ellos que se llamaba Luis y tenía 14 años que si parecía darse cuenta y es más, aprecié que disfrutaba con ello, y a veces se arrimaba a mi entrepierna buscando un roce cariñoso. Luis no jugaba al fútbol, pero a pesar ello a la hora del baño siempre estaba allí, deseoso de que jugáramos en el agua, creo que los dos pasamos un muy buen verano. Pero el verano del 88 pasó, y durante el invierno pensé mucho en él, deseoso de que disfrutáramos otra vez juntos.
Llegó el verano del 89 y Luis no apareció, sin embargo, supe de él a través de un primo suyo de mi pandilla que me dijo que este verano no podría venir. La familia de Luis era de fuera y el padre había tenido problemas económicos y no pudo traerlos a veranear. Estuve muy triste durante todo el verano, sentía su ausencia, echaba en falta sus caricias, sus juegos, sus miradas cómplices, etc...
Así pasaron 4 años igual, sin ver a Luis. Pensaba mucho en él, en cómo habría cambiado con el paso de los años, si se acordaría de mi, porque yo de él mucho, recuerdo que era moreno, con el pelo muy corto y de punta, de piel morenita, las niñas de sus ojos muy negras que contrastaban con el blanco intenso del resto, casi siempre estaba feliz, sonriendo y era tremendamente cariñoso.
Por fin, llegó Julio del 93, su primo me dijo que el mes de Agosto, Luis lo pasaría en su casa y podría veranear con nosotros. Todas las noches de Julio soñaba con él, y más de uno eran húmedos.
Lunes 2 de Agosto del 93, mi sueño se empezaba a hacer realidad, Luis apareció en la playa con su primo, todos lo recibimos con mucha alegría, "algunos" más que otros. Como siempre, Luis no participó en el partido, se quedó tomando el sol mientras el resto jugábamos. Entre jugada y jugada yo echaba una mirada a su cuerpo, estaba precioso, su cuerpo se había desarrollado casi por completo, tenía ya 19 años, su piel era aún más morena porque ahora tomaba mucho el sol, aún así su piel todavía se veía muy suave, casi sin pelos, salvo el comienzo del vello púbico a la altura del ombligo. Estaba tumbado boca arriba, y el bañador recogido al máximo hacia arriba, para que sus muslos mucho más blancos se doraran al sol, en su entrepierna se notaba que su paquete había crecido de manera considerable.
Cuando, por fin acabó el partido, Luis estaba como antaño esperándonos para bañarse con nosotros, los baños con la edad habían cambiado sustancialmente, ya que ninguno era menor de 19, y con esa edad cualquier roce empezaba a ser interpretado como tal. Yo tenía un poco de ansiedad, era mucho tiempo esperando, ahora jugábamos en el agua con la pelota a los toques y esas cosas, hasta que nos calmábamos y empezaban las conversaciones de chicos de esa edad, la mayoría hablaban de chicas, otros de música, de cine, del plan nocturno, etc.
En una de las conversaciones Luis me habló de su afición por la astronomía y que este verano pensaba disfrutar de las noches de la playa, de su oscuridad perfecta para ver las máximas estrellas posibles. En sus miradas notaba que sus sentimientos no habían cambiado demasiado respecto a mi, pero observe en él inseguridad para dar el primer paso, quizás porque sus vivencias conmigo eran de cuando el tenía 14 años, y a esa edad no percibiera bien mis sentimientos hacia él. Yo, a pesar de que en los baños no hacíamos demasiado, disfrutaba muchísimo con su presencia, lo observaba, miraba como el agua caía desde su cabeza y su flequillo caía en su frente, sus miradas eran totalmente cómplices, me contagiaba su felicidad.
A veces, él simulaba una pelea de broma, en la que buscaba el roce, me tocaba las piernas y de vez en cuando subía un poco más, yo lo abrazaba fuertemente para inmovilizarlo y aprovechaba para acariciarle sus pectorales y sentir su culo en mi pubis, sus carnes estaban totalmente prietas y eran muy suaves, me fijaba en su paquete y lo notaba totalmente excitado.
Así pasaron unos días hasta que una mañana me invitó a compartir su afición a la astronomía esa misma noche en la playa, yo accedí encantado, ese día me masturbe unas cuantas veces pensando en lo que se avecinaba esa noche. Quedamos en la entrada de la playa, a las 12 de la noche, pues era preciso mucha oscuridad, yo llegué primero, sería mi ansiedad, le vi llegar y empecé a ponerme muy caliente, llevaba un pantalón vaquero recortado, de esos con flecos y tremendamente ajustados con una camiseta roja, también ajustada que marcaba sus pectorales.
Nos adentramos en la playa, y me indicó que nos tumbáramos en la playa boca arriba, que esa era la mejor forma de ver las estrellas, cuando llevábamos un rato mirando en silencio la belleza del cielo, me pidió poner su cabeza sobre mi muslo, le dije que si estaba más cómodo que de acuerdo. Al paso de unos minutos, tenía su cabeza sobre mi polla, y comenzó a ponérseme durísima. Él permanecía callado hasta que rompió el silencio y dijo; hay mucha luna y creo que hoy va ser difícil ver algo, ¿Nos bañamos?, siempre he querido bañarme por la noche desnudo. Yo que estaba empalmadísimo, no pude decirle que sí, pues me daba un poco de corte que me viera así, y le dije que lo hiciera él, que luego, si el agua estaba buena, lo haría yo también.
Se estaba cumpliendo mi sueño, se bajó los pantalones, con la luz de la luna se apreciaban sus formas, y que formas! Le vi alejarse de espaldas y su culo, de piel bastante más clara brillaba especialmente. Cuando salió del agua se aproximó a mi, era una imagen de película, de su escultural cuerpo caían pequeñas gotas de agua, que no lo hacían sino más bello, no se le notaba muy excitado, su pubis era precioso lleno de pelos rizados negros, aunque su polla no tenía ni un solo pelo y sus huevos tampoco parecían tener demasiados, me dijo que el agua estaba muy fría, comprendí que no estuviera empalmado, que tenía bastante frío, en lo que se tumbó desnudo boca arriba, y me pidió que le frotara su cuerpo para entrar en calor, yo lo hice sin dudar pero con mucha suavidad, él empezó a empalmarse y se mantenía en extremo silencio.
Cuando pasó un buen rato, yo había acariciado todo su cuerpo, excepto su genitales, acaricié sus nalgas, su pecho, su espalda, sus muslos... Estábamos a punto de explotar, cuando se levantó y me dijo que le quitara la arena que tenía pegada por todo su cuerpo, para poder ponerse el pantalón. Estando él de pie, empecé a quitarle la arena de la espalda, el culo y sus piernas en la parte posterior, cuando pasé a hacerlo por su pecho, su barriga, parándome en su ombligo y sacando la arena con un dedo muy suavemente, hasta llegar a su pubis, cuando comprobé como estaba de excitado, tendría una erección de unos 25 cm, pasé de largo y continué por sus muslos, me tuve que poner de rodillas para limpiarle los pies, y noté como su polla me golpeaba en la nuca en sus convulsiones, ya no pude más, levanté la cabeza y poco a poco fui lamiendo sus muslos, llegué a sus huevos, el olor era indescriptible, comencé a lamérselos también, en lo que él se puso en posición muy torera, con el pubis hacia fuera y la cabeza hacia atrás, sus nalgas metidas hacia dentro, con dos pequeñas hendiduras en los laterales, y me dijo: -Hazlo de una vez- , me metí su polla en la boca, escuché un gemido de placer, tenía una polla preciosa totalmente lisa y sin venas, con una mano acariciando sus huevos y otra sus nalgas, suaves y muy prietas, inicié un vaivén que lo hacía disfrutar a raudales, sus gemidos se multiplicaron así como las convulsiones en su polla, él inició también un vaivén que lo hizo explotar definitivamente, su polla se inflaba y desinflaba en mi boca soltando una gran cantidad de semen, que me la llenaron rápidamente. Nos tumbamos los dos abrazados en la arena y nos besamos durante un gran rato, él comenzó a desnudarme para poder cumplir su sueño.
Al final quedamos los dos boca arriba, desnudos mirando las estrellas y la luna que estaba casi llena, nos prometimos amor y amistad para toda la vida, pero eso ya forma parte de mi Sueño de una noche de verano.
Después nos bañábamos, como yo era de los mayores ayudábamos a tirarse de cabeza, y a ese tipo de cosas que gustan a los chicos de esa edad, a los más pequeños. Mientras ellos se divertían, yo me encargaba de realizarles un examen exhaustivo por todo el cuerpo, y con el paso de los años fui advirtiendo en ellos cambios significativos, que no hicieron sino hacerme disfrutar más. La mayoría de ellos no parecía percatarse de nada, pero había uno de ellos que se llamaba Luis y tenía 14 años que si parecía darse cuenta y es más, aprecié que disfrutaba con ello, y a veces se arrimaba a mi entrepierna buscando un roce cariñoso. Luis no jugaba al fútbol, pero a pesar ello a la hora del baño siempre estaba allí, deseoso de que jugáramos en el agua, creo que los dos pasamos un muy buen verano. Pero el verano del 88 pasó, y durante el invierno pensé mucho en él, deseoso de que disfrutáramos otra vez juntos.
Llegó el verano del 89 y Luis no apareció, sin embargo, supe de él a través de un primo suyo de mi pandilla que me dijo que este verano no podría venir. La familia de Luis era de fuera y el padre había tenido problemas económicos y no pudo traerlos a veranear. Estuve muy triste durante todo el verano, sentía su ausencia, echaba en falta sus caricias, sus juegos, sus miradas cómplices, etc...
Así pasaron 4 años igual, sin ver a Luis. Pensaba mucho en él, en cómo habría cambiado con el paso de los años, si se acordaría de mi, porque yo de él mucho, recuerdo que era moreno, con el pelo muy corto y de punta, de piel morenita, las niñas de sus ojos muy negras que contrastaban con el blanco intenso del resto, casi siempre estaba feliz, sonriendo y era tremendamente cariñoso.
Por fin, llegó Julio del 93, su primo me dijo que el mes de Agosto, Luis lo pasaría en su casa y podría veranear con nosotros. Todas las noches de Julio soñaba con él, y más de uno eran húmedos.
Lunes 2 de Agosto del 93, mi sueño se empezaba a hacer realidad, Luis apareció en la playa con su primo, todos lo recibimos con mucha alegría, "algunos" más que otros. Como siempre, Luis no participó en el partido, se quedó tomando el sol mientras el resto jugábamos. Entre jugada y jugada yo echaba una mirada a su cuerpo, estaba precioso, su cuerpo se había desarrollado casi por completo, tenía ya 19 años, su piel era aún más morena porque ahora tomaba mucho el sol, aún así su piel todavía se veía muy suave, casi sin pelos, salvo el comienzo del vello púbico a la altura del ombligo. Estaba tumbado boca arriba, y el bañador recogido al máximo hacia arriba, para que sus muslos mucho más blancos se doraran al sol, en su entrepierna se notaba que su paquete había crecido de manera considerable.
Cuando, por fin acabó el partido, Luis estaba como antaño esperándonos para bañarse con nosotros, los baños con la edad habían cambiado sustancialmente, ya que ninguno era menor de 19, y con esa edad cualquier roce empezaba a ser interpretado como tal. Yo tenía un poco de ansiedad, era mucho tiempo esperando, ahora jugábamos en el agua con la pelota a los toques y esas cosas, hasta que nos calmábamos y empezaban las conversaciones de chicos de esa edad, la mayoría hablaban de chicas, otros de música, de cine, del plan nocturno, etc.
En una de las conversaciones Luis me habló de su afición por la astronomía y que este verano pensaba disfrutar de las noches de la playa, de su oscuridad perfecta para ver las máximas estrellas posibles. En sus miradas notaba que sus sentimientos no habían cambiado demasiado respecto a mi, pero observe en él inseguridad para dar el primer paso, quizás porque sus vivencias conmigo eran de cuando el tenía 14 años, y a esa edad no percibiera bien mis sentimientos hacia él. Yo, a pesar de que en los baños no hacíamos demasiado, disfrutaba muchísimo con su presencia, lo observaba, miraba como el agua caía desde su cabeza y su flequillo caía en su frente, sus miradas eran totalmente cómplices, me contagiaba su felicidad.
A veces, él simulaba una pelea de broma, en la que buscaba el roce, me tocaba las piernas y de vez en cuando subía un poco más, yo lo abrazaba fuertemente para inmovilizarlo y aprovechaba para acariciarle sus pectorales y sentir su culo en mi pubis, sus carnes estaban totalmente prietas y eran muy suaves, me fijaba en su paquete y lo notaba totalmente excitado.
Así pasaron unos días hasta que una mañana me invitó a compartir su afición a la astronomía esa misma noche en la playa, yo accedí encantado, ese día me masturbe unas cuantas veces pensando en lo que se avecinaba esa noche. Quedamos en la entrada de la playa, a las 12 de la noche, pues era preciso mucha oscuridad, yo llegué primero, sería mi ansiedad, le vi llegar y empecé a ponerme muy caliente, llevaba un pantalón vaquero recortado, de esos con flecos y tremendamente ajustados con una camiseta roja, también ajustada que marcaba sus pectorales.
Nos adentramos en la playa, y me indicó que nos tumbáramos en la playa boca arriba, que esa era la mejor forma de ver las estrellas, cuando llevábamos un rato mirando en silencio la belleza del cielo, me pidió poner su cabeza sobre mi muslo, le dije que si estaba más cómodo que de acuerdo. Al paso de unos minutos, tenía su cabeza sobre mi polla, y comenzó a ponérseme durísima. Él permanecía callado hasta que rompió el silencio y dijo; hay mucha luna y creo que hoy va ser difícil ver algo, ¿Nos bañamos?, siempre he querido bañarme por la noche desnudo. Yo que estaba empalmadísimo, no pude decirle que sí, pues me daba un poco de corte que me viera así, y le dije que lo hiciera él, que luego, si el agua estaba buena, lo haría yo también.
Se estaba cumpliendo mi sueño, se bajó los pantalones, con la luz de la luna se apreciaban sus formas, y que formas! Le vi alejarse de espaldas y su culo, de piel bastante más clara brillaba especialmente. Cuando salió del agua se aproximó a mi, era una imagen de película, de su escultural cuerpo caían pequeñas gotas de agua, que no lo hacían sino más bello, no se le notaba muy excitado, su pubis era precioso lleno de pelos rizados negros, aunque su polla no tenía ni un solo pelo y sus huevos tampoco parecían tener demasiados, me dijo que el agua estaba muy fría, comprendí que no estuviera empalmado, que tenía bastante frío, en lo que se tumbó desnudo boca arriba, y me pidió que le frotara su cuerpo para entrar en calor, yo lo hice sin dudar pero con mucha suavidad, él empezó a empalmarse y se mantenía en extremo silencio.
Cuando pasó un buen rato, yo había acariciado todo su cuerpo, excepto su genitales, acaricié sus nalgas, su pecho, su espalda, sus muslos... Estábamos a punto de explotar, cuando se levantó y me dijo que le quitara la arena que tenía pegada por todo su cuerpo, para poder ponerse el pantalón. Estando él de pie, empecé a quitarle la arena de la espalda, el culo y sus piernas en la parte posterior, cuando pasé a hacerlo por su pecho, su barriga, parándome en su ombligo y sacando la arena con un dedo muy suavemente, hasta llegar a su pubis, cuando comprobé como estaba de excitado, tendría una erección de unos 25 cm, pasé de largo y continué por sus muslos, me tuve que poner de rodillas para limpiarle los pies, y noté como su polla me golpeaba en la nuca en sus convulsiones, ya no pude más, levanté la cabeza y poco a poco fui lamiendo sus muslos, llegué a sus huevos, el olor era indescriptible, comencé a lamérselos también, en lo que él se puso en posición muy torera, con el pubis hacia fuera y la cabeza hacia atrás, sus nalgas metidas hacia dentro, con dos pequeñas hendiduras en los laterales, y me dijo: -Hazlo de una vez- , me metí su polla en la boca, escuché un gemido de placer, tenía una polla preciosa totalmente lisa y sin venas, con una mano acariciando sus huevos y otra sus nalgas, suaves y muy prietas, inicié un vaivén que lo hacía disfrutar a raudales, sus gemidos se multiplicaron así como las convulsiones en su polla, él inició también un vaivén que lo hizo explotar definitivamente, su polla se inflaba y desinflaba en mi boca soltando una gran cantidad de semen, que me la llenaron rápidamente. Nos tumbamos los dos abrazados en la arena y nos besamos durante un gran rato, él comenzó a desnudarme para poder cumplir su sueño.
Al final quedamos los dos boca arriba, desnudos mirando las estrellas y la luna que estaba casi llena, nos prometimos amor y amistad para toda la vida, pero eso ya forma parte de mi Sueño de una noche de verano.
Autor anónimo





